La Far West Race, disputada el pasado fin de semana en Calatayud, fue mucho más que una simple carrera de mountain bike: fue una auténtica aventura ambientada en las películas de vaqueros e indios. Desde el primer momento, los ciclistas se adentraron en un escenario que evocaba el salvaje oeste, con decoraciones, ambientación y un espíritu que transportaba a otra época. Para ello solo hay que ver las imágenes del primer vídeo en el que se ve el pabellón polideportivo decorado con toda una gran temática del lejano oeste.
Nosotros tuvimos la suerte de estar presentes en esta espectacular prueba gracias a ganar un sorteo realizado dos semanas antes en redes sociales por parte de Zycle, una empresa que desarrolla de rodillos inteligentes y material deportivo de ciclismo indoor.

Además, Zycle jugó un papel importante en la logística de la carrera, proporcionando rodillos para el calentamiento previo de los participantes antes de cada etapa, facilitando así una preparación óptima antes de enfrentarse al exigente recorrido.
La prueba se desarrolló en dos exigentes etapas. El sábado, con categoría UCI, reunió a los mejores corredores del panorama nacional en un recorrido de 70 kilómetros (recortaron kms sobre los 75kms iniciales previstos). Sin embargo, la dureza del terreno se convirtió en el verdadero protagonista de la jornada. Las lluvias caídas durante la semana dejaron un barro pesado y pegajoso, que hizo que avanzar se convirtiera en un desafío titánico. Aunque el cielo se mantuvo despejado durante el fin de semana, las secuelas del mal tiempo fueron evidentes y pasaron factura a muchos participantes.

El domingo, con una etapa de 40 kilómetros, la fatiga acumulada y las difíciles condiciones del día anterior se hicieron notar. Tanto fue así que algunos corredores decidieron no salir a competir, agotados por el esfuerzo titánico que supuso enfrentarse al barro y a la exigencia del recorrido sabatino. A pesar de ello, quienes se atrevieron a desafiar el terreno encontraron un circuito igualmente técnico y demandante, pero con la satisfacción de estar completando una prueba épica.


En definitiva, la Far West Race no solo puso a prueba la resistencia física y mental de los ciclistas, sino que también ofreció una experiencia única, donde el espíritu de las películas del oeste se fusionó con la pasión por el mountain bike en un entorno tan espectacular como implacable.
Entre los participantes destacaron nombres como José Mari Sánchez, Francisco Herrero, Roberto Bou, Coque de los Mozos, entre otros, consolidando el altísimo nivel de la competición y atrayendo a algunos de los ciclistas más destacados del país.

Uno de los aspectos más comentados por los participantes fue la increíble escenificación y decoración de la prueba, mérito de la excelente organización. La ambientación recreaba en todo momento el ambiente del lejano oeste, hasta el punto de que parecía que en cualquier momento podían aparecer los hermanos Dalton, John Wayne o el mismísimo Lucky Luke.